jueves, 11 de mayo de 2017

El Dios asesinado en el servicio de caballeros de Sergio S. Morán


✩ Bueno, bueno, bueno... Solo han sido diecisiete* meses desde mi última reseña. Estoy seguro de que se me va a seguir dando igual de mal así que no espero notar la falta de práctica. ¡Y no solo eso sino que por suerte empezamos con un libro que me ha gustado! Eso siempre hace las cosas más fáciles. Y es un libro made in Spain. Cada vez más raro todo... 
Vale, conocía cosas de este libro mucho antes de leerlo. Desde que me vi la reseña de El Geek Furioso de la Literatura (y si no conocéis el canal pues de nada, porque es de lo mejorcito que hay) quise leerlo. A ver, tampoco necesitaba leerlo, pero tenía buena pinta y me apetecía. Y como llevaba unos meses sin leer nada que no fuese de la carrera y necesitaba limpiarme un poco los ojos con algo ligerito y fresco pues aquí teníamos al candidato perfecto.

Puntos a favor del libro antes incluso de leer el primer capítulo:
  • Es literatura fantástica nacional y eso siempre llama. Tenemos gran cantidad de autores nacionales que tienen pinta de ser bastante buenos y es cierto que peco un poco de irme siempre a ultramar para consumir fantasía así que esto me ayuda a equilibrar.
  • El título ya te presenta el tono del libro y me parece brillante como lo hace. Sabes que es fantasía urbana de humor. Y además identifica el tipo de humor muy sutilmente. No es El Dios muerto en el váter, que nos lleva más a lo absurdo Moore como en Un trabajo muy sucio, o La sanguijuela de mi vida. Se nos infiere que el humor va a estar presente pero no va a ser el protagonista.
El Dios asesinado en el servicio de caballeros es un caso de la detective Parabellum. Es el primero en novela (y después del éxito que está teniendo estoy seguro de que no será el último) pero si queréis un poco más de esa Barcelona de submundo podéis encontrarlo en Eh tio!. Ahí tenéis una tira con un caso corto, un par de historias cortas... Vamos, un poco de todo.

Pero vamos a centrarnos en este caso concreto. 

Como el libro me ha gustado así que nos vamos a saca las cosas malas de encima y luego ya me explayo en todo lo que sí que me gusta.

No os va a cambiar la vida. A estas alturas por la puntuación eso ya tendría que estar más que claro, pero tenía que decirlo. La trama es simple. Simple y sencilla y recta y llana. No tiene ningún giro extremadamente complicado, pero tampoco es que lo intente. Si estáis de humor para una señora historia pues a lo mejor deberíais buscarla en otro lado. 
Aunque la narrativa por lo general me gusta (es como la historia, está en segundo plano e intenta no moverse mucho de ahí porque no es la protagonista) a veces mete un poco la pata con descripciones de personajes un poco repetitivas. Y sí, me refiero al rico que aparece en el último tercio del libro (me explico como el culo, pero es que en serio, todo lo que diga por nimio que sea podría considerarse spoiler en una obra así de ligera así que por si acaso...), cada vez que entra en escena me parece una versión retocada de la misma descripción del personaje, me sabe todo igual. Una vez se me ha descrito un personaje y tengo la imagen fija en la cabeza porque ha aparecido hace menos de 50 páginas no quiero que me vuelvas a dar la misma información. O me dices algo relevante que haya cambiado sobre cómo va vestido, o sobre su postura, o... No sé. Algo que haga que yo me imagine lo que le puede haber pasado en el tiempo que no ha estado en escena. Y sí está exactamente igual por lo menos pasa un poco por encima la puesta en escena... No sé. A lo mejor es algo mío pero me rechinó un poco. Poco, poco pero... Algo. 

¿Entonces si la trama es meh, y la narrativa no importa qué es lo chulo del libro?

La ambientación. Eso es lo mejor. De lejos. Primero porque está en Barcelona. Eso me encanta, no hay que irse lejos para crearnos un ambiente místico y mágico y underground (y no se me escapa la ironía de que yo me tenga que ir a otro idioma para explicar lo que quiero decir). Es cierto que cuando leo me encanta que me narren historias en sitios que nunca he estado o podré estar: las calles de Nueva York, el Londres de los años 40, Temerant, Narnia... Pero hay un encanto curioso en ver una ciudad que sí conoces a través de los ojos del autor, especialmente después de que la imbuya de una dosis de magia. Y eso que yo sólo he estado en Barna media docena de veces y en calidad de turista mediocre. No me quiero imaginar lo que tiene que sentir una persona que se ha criado en la misma Barcelona y que reconoce cada esquina y recoveco y referencia. Que pueda mirar a su alrededor nada más acabar el libro e imaginarse como la historia se desdobla a su alrededor y poder seguirla por las callejuelas. 
Es un libro de humor. El libro no es malo. Como A=B y B=C pues A=C, ¿no? Más o menos. El humor no es brutal. Como dije antes es un libro que no se basa en el humor para existir. Es decir, sí, está presente en toda la novela, tiñe la mayor parte de las escenas y Morán no deja pasar mucho rato sin intentar colarte una sonrisa, pero no te lo mete con calzador en cada descripción o en cada detalle (voy a pasar por alto el amuleto de mala suerte y la valquiria, porque lo original de la escena y la inventiva a la hora de desarrollar la situación suple un poco lo mucho que tiró del recurso).
Por último iba a decir que los personajes eran todos bastante correctillos pero algo en lo que no me fijé es en que la protagonista es alguien completamente normal. Esto lo saco descaradamente de la review del Geek. Que Parabellum sea una mujer normal y corriente hace que tenga que ser inteligente para salir de todos los casos en los que se mete. No es Buffy, que a partir de ser The Slayer soluciona todo porque es más fuerte que el demonio que tiene delante, ni una Willow que ha aprendido magia para compensar. Si fuerzo un poco más la referencia a Buffy, the vampire slayer diría que es Xander pero sin la discapacidad mental que tiene este. En retrospectiva sí, el libro tiene puntos extra por este cambio de aires (me lo han tenido que vender y no me he dado cuenta yo, pero si es cierto, cierto es).

Así que en general es un libro perfecto para leer en una tarde del tirón que se quiera desconectar, o en un viaje de fin de semana con muchos tiempos libres (siendo wombo-combo si el viaje es a Barcelona). Me lo he pasado muy bien leyéndolo y lo compré por impulso porque necesitaba algo para escaparme un rato y el libro es perfecto para eso.

Hasta la próxima (espero que sea antes de un año), y ahora por obligación voy a tener que inventarme un maldito combinado al que llamar tutifruti sí o sí...

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